Me acabo de dar cuenta de que llevo más de un año sin escribir nada en el blog. Desaparecí mucho tiempo, desaparecí aquí y desapareció mucho mi mundo interior artístico. No es que estuviese olvidado, es que sentía que se había perdido. En algún lugar, en algún recoveco escondido. Y ahora que siento que lo he encontrado, quiero volver a darle vida al blog e intentar ir subiendo entradas más a menudo. No prometo nada, pero espero conseguirlo. Por allá, por 2022 subí un post hablando de que quería de verdad darme una oportunidad en el mundo de la música, pero otra vez no fuí a por todas, me empiezo a enfocar y luego me paralizo. Y vuelvo a abandonar eso que me llena de verdad, que siento que es lo que he querido hacer siempre. Es una especie de bucle infinito, en el que cuando creo que he conseguido salir, vuelvo a caer. Quiero seguir trabajando en ello, porque creo que puede salir algo que ayude a alguien y ya por eso me merece la pena. Sin prisas pero sin pausa. No me quiero ...
Os recomiendo leerlo escuchando esta preciosa canción de Ede: https://www.youtube.com/watch?v=f_dvVQ33skQ Recuerdo que este día decidí probar la 360. No me imaginaba que iba a acabar llorando. Se me cayó el alma a los pies cuando llegué y ví a tantas personas coloridas porque literalmente había personas tan especiales y diferentes. Supongo que por eso me sentí arropada aunque yo no había sufrido eso. Lo más parecido fue que me corté el pelo en 2019 y literalmente el 70% de mis seguidores dejo de interactuar en mis redes. ¿Me importó? No. A mi ego no. Pero me preocupó. ¿Qué pasaba? ¿Si te haces un corte de pelo masculino ya no eres nadie? Pues resulta que de repente todo el mundo se cuestionaba mi sexualidad. Fue un punto clave. Me dí cuenta de que tanto en Jaén como en Madrid tenía muchos seguidores que iban hablando o diciendo cosas de mi por el pelo. Yo que me tiré media infancia con el pelo corto. Y eso nunca me hizo sentirme más chico o chica... En 2019 tuve u...