No es común plantearse que se siente al olvidar todo lo que eres. Y menos aún siendo joven y estando en tus plenas facultades, pero hoy he tenido un sueño que me ha inspirado a escribir esta entrada al blog.
Por desgracia dos de mis abuelos sufrieron dos de estas enfermedades: alzheimer y demencia. No son exactamente iguales, pero si muy parecidas. Y aunque aparentemente parece que la persona se encuentra perfectamente, a la hora de la verdad todo está bien menos lo que hay en su cabeza.
Primero empiezan olvidando cosas no demasiado importantes, como alguna receta, el nombre de alguien, al principio parecen despistes. Aunque, eso es solo al principio, depende de lo rápido que se diagnostique y de como vaya en cada persona, ¿Puedes llegarte a imaginar que es olvidarte de la persona con la que llevas 40 años viviendo? Pues si, eso llega a pasar. Es una enfermedad dura, estoy segura de que tienes que percibir que nadie te entiende, tienes que sentirte incomprendido y además asustado. Y creo que lo peor es olvidarte de tus vivencias, de tus recuerdos, de tus seres queridos y encontrarte solo.
Viví una enfermedad así muy cerca cuando aún era adolescente y cuando me di cuenta de la gravedad, se me cayó el alma a los pies. Porque sería la empatía o lo que echas de menos a esa persona sana o el darte cuenta de que ya es una persona dependiente cuando antes era una persona capaz de hacerlo todo. Y por fuera todo parece estar bien, pero si entablas una conversación te das cuenta de que parte de esa persona va desapareciendo, sin que puedas hacer nada para hacer que se quede.
Además, todo esto te daba que pensar, se te metía en la cabeza. Te planteabas que pasaría si te pasase a ti. Ya, muy poco lógico pensar eso siendo un adolescente, pero cuando lo ves, cuando te das cuenta de que te puede llegar a pasar, lo llegas a pensar en algún momento. Y llegas a comprender que es una enfermedad realmente dura y no únicamente para ti, porque una vez avanzada para ti prácticamente no es notable.
¿Pero y tu familia? Cuando empiezas a cambiar, cuando olvidas hasta sus nombres, cuando no pueden compartir contigo recuerdos en los que tu eres el protagonista porque ya no son tus recuerdos, sería como si los escuchases por primera vez, sería como si fueran de otros. Creo que la peor parte se la lleva la persona que siempre ha estado a tu lado y a la que ahora ni siquiera eres capaz de reconocer. Porque ellos llegan a ser personas desconocidas para el enfermo pero el enfermo se vuelve una persona desconocida para ti y aunque esté vivo, ya no está.
Y a veces aparecen recuerdos que te hacen echar de menos a esa persona. Echas de menos su forma de ser, sus consejos, su cariño, su sonrisa, su forma de quererte, echas de menos a la persona en sí que ahora está pero no está completa y sólo te sale darle amor aunque no recuerde quien eres pero cuando sonríe y ya no sabes si hay algún recuerdo de quien eres en su vida y su cariño hacia ti, sientes que a lo mejor por intuición sabe que eres alguien que le hace bien, aunque no es realmente consciente de quien eres.

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